La banca se anticipa a la subida de tipos y eleva la remuneración de sus depósitos hasta el 2,5%

El nuevo contexto económico, con la guerra en Oriente Próximo como telón de fondo, ha dado un impulso inesperado a la remuneración del ahorro. Bancos como ING y Banca March anunciaron ayer una mejora en las rentabilidades de sus vehículos a plazo que llegan hasta el 2,5% para tratar de captar nuevos clientes, aunque en el caso de la entidad naranja la oferta está dirigida también a los que ya estaban entre sus filas.

Estas dos entidades son la avanzadilla de futuras mejoras que se producirán entre los pequeños actores bancarios de nuestro país en los próximos meses, según apuntan fuentes financieras, bien a través de depósitos o por medio de cuentas remuneradas, que es la fórmula empleada por neobancos como MyInvestor (del grupo Andbank), Trade Republic, N26 o Revolut, que suelen replicar el tipo oficial de la Eurozona, actualmente sobre el 2%. En este sentido, desde MyInvestor reconocen que «adaptarán la remuneración de sus productos en función de la evolución de los tipos y del entorno competitivo». Sus clientes de mayor vinculación obtienen hasta un 4% para sus ahorros hasta 5.000 euros en depósitos a un mes.

Los grandes bancos, sin oferta actual en depósitos para el pequeño ahorrador (solo Bankinter cuenta un producto en dólares, al 2,4% TAE), seguirán manteniéndose al margen a pesar de que el mercado viene presionando en la misma dirección. Actualmente, se descuentan hasta tres subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) en 2026, la primera de ellas, previsiblemente, prevista para la reunión del 10-11 de junio.

Ayer se produjo una primera señal en la subasta de letras realizada por el Tesoro Público en la que los inversores dispararon la rentabilidad exigida al Estado para comprar su deuda a doce meses hasta niveles del 2,64%, desde el 2,13% del mes pasado. Son los más altos desde septiembre de 2024 cuando el tipo de referencia estaba sobre el 3,5% y con previsión de seguir su desescalada. A seis meses las letras se colocaron al 2,39% y venían del 2,077% de marzo.


A nadie escapa que el BCE visualiza en el horizonte un escenario de estanflación (crecimiento bajo con precios al alza) que trata de evitar desesperadamente. De momento, en la sexta semana de guerra el impacto en los precios es más que evidente. En marzo repuntaron otras seis décimas, hasta un crecimiento interanual del 2,5% en la zona euro -seis décimas más que en febrero- y la previsión del organismo que preside Christine Lagarde es que escale hasta niveles del 2,6% a finales de año, con un pico por encima del 3% entre abril y junio.

Otro indicador que está haciendo saltar las alarmas es el del Euribor, el tipo de referencia al que se vincula el coste de las hipotecas en nuestro país. La media provisional de este arranque del mes de abril está ya por encima del 2,81%, frente al 2,2% de antes de la guerra. Son máximos también de septiembre de 2024 y deja desfasado el tipo oficial de refinanciación que permanece en el 2,15% desde junio del año pasado.

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