Los hipermercados trasladan al surtidor la guerra de precios

 Una treintena de coches hacía cola este domingo la mañana en la gasolinera de un centro comercial de Alcorcón, Madrid. Era una de las estaciones con el combustible más barato de toda la comunidad: el litro de gasolina valía 1,03 euros. El de gasóleo, 0,98 euros. La gasolinera pertenece a un hipermercado de Alcampo, que ha estampado su marca en todos los surtidores. Un panel a la entrada recordaba que, con la tarjeta de cliente habitual, descontaban otros cinco céntimos por cada litro. La intensa bajada de precios de las materias primas ha colocado el de los combustibles a niveles de hace cuatro años y las grandes superficies han convertido los carburantes en la palanca con la que llenar sus tiendas: diésel, por menos de un euro.

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