Estos son los jóvenes españoles más innovadores del año (según el MIT)

 Antes que ellos, en la lista que elabora el Massachusetts Institute of Technology (MIT) cada año con los jóvenes científicos y tecnólogos más prometedores del mundo estuvieron nombres propios que hoy nos suenan. A esta alturas, Sergey Brin, de Google; o Mark Zuckerberg, de Facebook, no necesitan presentación. Quizás JB Straubel sí, aunque ya se habla de su empresa Tesla Motors, dedicada a la producción de automóviles eléctricos de lujo, como una de las compañías que dominarán el mundo en un futuro no demasiado lejano.

La institución no suele equivocarse. Ni en la edición global del ranking ni en sus ediciones locales. En el caso de España, éste es el tercer año que el MIT elabora la lista de los menores de 35 años más innovadores y disruptivos en el campo de la ciencia y la tecnología patria. Rastreando los protagonistas anteriores, nos encontramos con nombres cuya influencia no ha dejado de crecer.

No parten de cero. En el campo de la tecnología cuentan ya con productos desarrollados, todos ellos canalizados hacia el mercado a través de distintas ‘startups’. En el ámbito científico, sus proyectos han superado la frontera de la ciencia básicaMuchos ya han pasado por las páginas de Teknautas. Es el caso del jovencísimo Javier Agüera, creador del primer smartphone español. O el incombustible Xabier Uribe, que después de fundar Anboto, startup que reseñábamos hace pocas semanas como ejemplo de una firma reciente que ya factura millones, hoy le hace la competencia a Siri con Sherpa. Incluso Pau García-Milà, que a pesar de que su proyecto de sistema de operativo en la nube no salió bien, ha marcado el camino de muchos jóvenes emprendedores.


Ver artículo completo en El Confidencial

Ahora es el turno de los nuevos. No parten de cero. En el campo de la tecnología cuentan ya con productos desarrollados, todos ellos canalizados hacia el mercado a través de distintas startups. En el ámbito científico, sus proyectos han superado la frontera de la ciencia básica y son, en potencia, aplicaciones globales.

"Hay una cosa que se le da muy bien al MIT: seleccionar talento. En la actualidad, suelen considerarse como emprendedores sólo cuando se trata de personas que están en un garaje construyendo algo. Nosotros no premiamos un modelo de negocio, ni el emprendimiento en sí mismo. Nos gusta la tecnología difícil. Partiendo de esto, somos únicos en considerar dentro del ecosistema productos biotecnológicos o nuevos materiales", explica a Teknautas Pedro Moneo, director de la edición en español de MIT Technology Review.

Conozcamos uno por uno los españoles que han pasado a formar parte de la que, según cuentan, es la mayor comunidad tecnológica del mundo.

Bernat Ollé, 34 años: nuevos medicamentos

Nueve de cada diez células del organismo humano pertenecen a microbios que habitan nuestros órganos. Según el MIT, suponen el 99% de nuestra información genética, hallazgo que ha significado un cambio radical desde el punto de vista del desarrollo de fármacos.

En esa línea, Bernat Ollé trabaja en la fabricación de nuevos medicamentos para el tratamiento de enfermedades autoinmunes, como la colitis ulcerosa, la diabetes tipo 1 o las alergias. Lo hace a través de la startup Vedanta Biosciences.

Cristina Rodríguez, 30 años: sistema móvil de guiado

Varios ayuntamientos e instituciones turísticas se han fijado en la aplicación para móviles desarrollada por esta doctora en sistemas informáticos y telemáticos. Su tecnología, destinada a mejorar la vida de las personas con algún tipo de discapacidad visual, auditiva, motora o cognitiva, permite a cualquier usuario orientarse en el interior o el exterior de un edificio.

El sistema se llama Guide URJCE: advierte al usuario sobre la existencia de cualquier tipo de obstáculo y, además, le permite configurar el sistema a través una web, adaptando la aplicación a sus necesidades. También es posible generar rutas donde se incluyan elementos como semáforos, pasos de cebra o puntos de información, de ahí el interés de las instituciones por la aplicación.

Isaac Castro, 28 años: nueva mesa de paciente para radioterapia

Inspirándose en un juguete de los 80, Pin Art, el joven ha bautizado con el nombre de Adaptable a una nueva mesa de paciente cuyo objetivo es transformar el tratamiento de la radioterapia externa mediante la aplicación de un método más eficiente, bacon menor riesgo.

En la actualidad, el tratamiento de radioterapia externa supone una media de 29 sesiones, en cada una de las cuales la precisión con la que se coloca el paciente es esencial para minimizar el daño a las zonas sanas cercanas al tumor. En ese sentido, el sistema de Castro se adapta al cuerpo del paciente.

Jorge Bravo, 34 años: grafeno fotónico

Acaba de regresar a España con un contrato Ramón y Cajal, pero ha desarollado su carrera en el MIT. El español ha sido el primer investigador del mundo capaz de fabricar un equivalente fotónico del grafeno.

Esta variante del nuevo material no solo imita las propiedades del grafeno electrónico, sino que se puede fabricar fácilmente, a bajo coste, traba que impiden en la actualidad la producción de grafeno a escala industrial. Una de sus primeras aplicaciones son dispositivos LED de alta eficiencia que permiten iluminar grandes superficies. El material también abre nuevas posibilidades en el ámbito del almacenamiento de energía solar, principal reto de las energías renovables.

Káren Márquez, 33 años: tecnología cognitiva

Es periodista, pero se ha especializado en el ámbito de la educación, disciplina donde ha aplicado la tecnología de una forma revolucionaria. Su sistema, enfocado a la educación infantil, se llama Infantium, permite a padres y profesores aplicar una enseñanza personalizada y un seguimiento efectivos gracias a técnicas de mobile learning y big data.

En la actualidad, el sistema ya se aplica con éxito en diferentes centros educativos de Barcelona, y se encuentra en fase piloto en la  Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Londres. La española ya formó parte del programa de emprendedores de Microsoft, y a través de la lanzadera Wayra ha obtenido una financiación de 100.000 euros.

Larisa Dunai, 33 años: gafas acústicas

Natural de Moldavia, aunque afincada en Valencia, esta joven ingeniera electrónica ha diseñado unas gafas, de nombre EYE2021, que transforman en un mapa de chasquidos las imágenes captadas por las dos cámaras de vídeo que llevan incorporadas.

Su objetivo es ayudar a las personas con discapacidad visual a superar los obstáculos móviles o estáticos que puedan surgir en su camino. Miles de personas en todo el mundo se han puesto en contacto con ella, aunque de momento el precio del producto es alto: 2.000 euros. Ya está trabajando para reducirlo a la mitad.

Luis Alonso, 34 años: nuevo material superaislante

Su formación como arquitecto le sirvió para enfrentarse a retos profesionales como la inexistencia de sistemas de construcción alternativos o la falta de eficiencia energética de los edificios modernos. Su solución representa gran altura de miras.

Ha desarrollado y patentado un nuevo material superasilante, llamado F2TE3, que puede dar lugar a un nuevo sistema de paredes más resistentes y duraderas. Con un espesor de 3,5 cm aísla más que una pared convencional de 30 centímetros. El español ya ha comenzado la producción preindustrial del material en colaboración con la empresa francesa Separex.

Miguel González-Andrades, 29 años: córneas artificiales

Este investigador y oftalmólogo ha diseñado córneas humanas artificiales basadas en materiales biodegradables que podrían servir para tratar problemas como la ceguera corneal. Esta tecnología permitiría regenerar la córnea por completo, pudiendo ser retirada cuando está dañada para implantar una nueva.

Según el MIT, 28 millones de personas en el mundo sufren pérdida de visión derivada de enfermedades corneales severas, y en ese sentido las alternativas son escasas o inexistentes.

Rafael Raya, 32 años: interfaz humano-máquina

La invención de este joven surgió en el marco de su tesis doctoral en el Grupo de Bioingeniería del CSIC (España). Se trata de un vehículo lúdico de nombre PALMIBER enfocado a la rehabilitación de niños con parálisis cerebral.

De esta forma, el español ha creado un interfaz humano-máquina que incorpora distintos tipos de herramientas robóticas que posibilitan una recuperación más estimulante y divertida, permitiendo resultados más eficaces.

Rosa María Jiménez, 34 años: cierre de heridas abdominales

Varias empresas multinacionales ya se han puesto en contacto con la española interesándose por el kit desarrollado por la joven doctora, un sistema que permitiría cerrar de una forma eficiente las heridas quirúrgicas.

Cuando un órgano interno de un paciente es afectado, por ejemplo después de un fuerte traumatismo, las operaciones necesarias para su recuperación implican necesariamente la ejecución de incisiones de gran tamaño. Según apunta el MIT, los métodos actuales para cerrar estas heridas son agresivos y pueden causar graves efectos adversos, como fístulas, hernias y agujeros intestinales.

También te podría gustar...