Las madres de los chefs les preparan la tartera

Joan Roca y su madre, MonserratEscribe María Tapia para Expansión.com. Fotografías de Paola De Grenet–Seis de cada 10 españoles comen de tartera sin importar su clase social ni su edad. Los chefs más prestigiosos se suman a esta tendencia al alza. Magazine ha pedido a las madres, y un padre, de siete cocineros, que preparen una para que se la lleven al trabajo. Humus y sardinas de Montserrat Fontané para su hijo Joan Roca (del Celler de Can Roca, en la imagen), botillo de León en la fiambrera de Daviz Muñoz (del restaurante DiverXo) y fardos de calamar con pisto en la de Paco Roncero (La Terraza del Casino), son algunas de las recetas.

Los tiempos han cambiado desde que los obreros empezaron a usar la tartera para comer a mitad de su jornada sin bajar del andamio allá por los años 40. Ya no son solo ellos quienes se la llevan al trabajo, y su uso tampoco se limita a los días de excursión. No importa la clase social ni la edad, cada vez son más quienes cargan con bolsas porta alimentos que albergan su personal menú de mediodía. Incluso muchos escolares se han visto obligados a llevar su propia fiambrera en lugar de comer del catering que se sirve en el comedor del colegio. La crisis, sí, otra vez ella, es en parte responsable de que seis de cada 10 españoles opten por prepararse la comida en casa en vez de pagar por un menú del día, cuyo precio medio, por ejemplo en la Comunidad de Madrid, es de 10,50 euros, según el Observatorio de Alimentación, Medio Ambiente y Salud y el Área de Calidad Alimentaria. No hay datos que recojan cuánto cuesta comer de tartera, pero los expertos señalan que la media rondaría los 4 euros.

La mala situación económica no es la única culpable; la falta de tiempo para ir a casa y apostar por una dieta sana son otros factores que han ayudado a que se produzca este fenómeno. Si no, que se lo pregunten a las madres de los universitarios que estudian fuera de su ciudad, porque ellas pueden llegar a convertirse en una especie de fábrica de tarteras con el fin de que sus hijos no ingieran cualquier cosa. Como corrobora Cecilia Díaz Méndez, profesora de la Universidad de Oviedo y especializada en Sociología de la Alimentación y de Consumo, también ahora "la fiambrera es un asunto de jóvenes estudiantes y, previsiblemente, detrás de ella hay una madre dedicada al hogar".

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