La universidad y la empresa siguen sin encontrar vasos comunicantes

 Miles de tesis doctorales y proyectos de fin de grado y máster mueren cada año en el cajón de una mesa de despacho o en el cubo de la basura. Desde ficticios planes de comunicación o de marketing global para una compañía hasta nuevas bases de datos, innovaciones tecnológicas que pueden tener diferentes aplicaciones en procesos industriales, descubrimientos y hallazgos científicos que pueden dar lugar a productos y servicios que mejoren la vida diaria…, por ejemplo. Todos con muchas horas detrás y muchos días y meses de esfuerzo por parte de equipos de estudiantes, profesores, investigadores, técnicos… Demasiado talento desperdiciado. Demasiada capacidad investigadora, científica, innovadora… que no ve la luz. Transferir el conocimiento de la universidad a la empresa y a la sociedad es todavía una asignatura pendiente en España.

Así lo constatan estudios como el Informe de la encuesta de Investigación y Transferencia de Conocimiento 2014 de las Universidades Españolas (el último disponible), de la conferencia de rectores españoles CRUE. De forma general, en nuestro país, el gasto en I+D de las universidades ha sufrido un serio retroceso: de los 3.625 millones de euros invertidos en 2013 se pasó a 3.187 millones en 2014, es decir 438 millones menos. Lo que gastan estos centros educativos en I+D supone un tercio de su presupuesto. Este documento concluía que «a la vista de las cifras, la salida de la crisis económica no está contando con la innovación basada en la investigación como uno de sus componentes estratégicos».

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