Jugar con el planeta
Las consecuencias del terremoto de JapĂłn -especialmente la actual crisis en la central nuclear de Fukushima- traen recuerdos sombrĂos para los observadores de la crisis financiera estadounidense que precipitĂł la Gran RecesiĂłn. Ambos acontecimientos ofrecen duras lecciones sobre los riesgos y sobre lo mal que pueden manejarlos los mercados y las sociedades.
Naturalmente, en cierto sentido no hay comparaciĂłn entre la tragedia provocada por el terremoto -que ha dejado más de 25.000 personas muertas o desaparecidas- y la crisis financiera, a la que no se puede atribuir un sufrimiento fĂsico tan agudo. Pero cuando se trata de la fusiĂłn del reactor nuclear en Fukushima, los dos acontecimientos tienen algo en comĂşn.
Los expertos tanto de la industria nuclear como de las finanzas nos aseguraron que la nueva tecnologĂa habĂa eliminado prácticamente el riesgo de una catástrofe. Los hechos demostraron que estaban equivocados: no solo existĂan los riesgos, sino que sus consecuencias fueron tan grandes que eliminaron fácilmente todos los supuestos beneficios de los sistemas que los lĂderes de la industria promovĂan.
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