El PIB per cápita se estanca y se sitúa un 30% por debajo del promedio europeo
España cerró 2025 erigiéndose, un año más, como la economía europea que presentó el mayor crecimiento de su PIB. Sin embargo, ese logro ya tan recurrente apenas tiene efectos comparables en el reparto de la riqueza por habitante, y esta última presenta un inaudito estancamiento. Así lo reflejan los datos recientemente actualizados por Eurostat, los cuales revelan que el PIB per cápita de nuestro país se situó en 28.320 euros, lo que limita su incremento respecto a 2024 al entorno del 1%. Como resultado, nuestro país se encuentra un 30 puntos porcentuales por debajo del promedio de la Unión Monetaria, de acuerdo con las cifras de la oficina estadística europea.
Pese a la indudable expansión económica, España se muestra también incapaz de acercarse a los niveles que muestra el resto de las principales economías del euro. Su referente más cercano es Italia, pero el país dirigido por la primera ministra Meloni se encuentra a casi 5.000 euros anuales per cápita de distancia en el cierre de 2025.
Con Francia, crece la diferencia, ya que al país galo le corresponden más de 38.000 euros y Alemania se aleja todavía más, al situarse en 43.210 euros. En este último caso, debe tenerse en cuenta que la locomotora europea ha mostrado un descenso notable, desde este punto de vista, con respecto a los 44.230 euros que mostraba todavía en el año 2022, recién superada la crisis del coronavirus. No obstante, pese a este retroceso, apenas se estrecha la diferencia en relación a España, pese a que, a principios de la década pasada, el Gobierno entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero veía incluso factible la posibilidad de igualarse con el país teutón en esta rúbrica.
Sin duda, en el estancamiento de la riqueza de los españoles influye el hecho de que el PIB crece pero aún lo hace, con igual o mayor intensidad, la población. El fenómeno se explica casi en exclusiva, dada la baja tasa de natalidad, en la cuantiosa llega de inmigrantes; no es casual que, precisamente en 2025, nuestro país destacara como el principal receptor de inmigrantes de toda la UE, con un volumen comparable al de grandes países ajenos al club comunitario, especialmente Turquía.
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