Simón no logró los dos tercios del consejo de Indra que le dotaban de funciones ejecutivas

En la madrugada del 1 al 2 de abril, Ángel Simón, ex-CEO de Criteria Caixa, se convertía en nuevo presidente de Indra, tras haber sido propuesto por el Estado -a través de los tres consejeros dominicales en representación de la SEPI, accionista mayoritario de Indra con el 28% del capital- para sustituir a Ángel Escribano, que dimitía ese miércoles santo por la tarde. Simón sería el nuevo presidente, sí, pero sin poderes ejecutivos como su antecesor, al lograr 8 de los 15 votos de los miembros del consejo -si se cuenta con el propio expresidente-, y no llegar, por tanto, a los dos tercios que sí se lo hubiesen permitido, tal y como explican fuentes consultadas por este periódico próximas al consejo.

Las mismas fuentes apuntan que Moncloa lograba el 53,3% del apoyo del consejo, pero se quedaba lejos del 66% requerido para la condición de presidente ejecutivo. Y al no lograr la condición de ejecutivo como su antecesor, Simón sí pidió ante los consejeros que votaron en la comisión de nombramientos de la compañía que le permitiesen disponer de un centro de coste para presidencia para gastos institucionales.
La reunión para tratar el nombramiento de Simón -al estar fuera del orden del día del consejo extraordinario de apenas una hora en el que el propio Escribano anunciaba su dimisión- se extendería unas cinco horas más durante la noche -desde alrededor de las 20.00 horas hasta cerca de la 1.00 de la madrugada del jueves- precisamente por la dificultad que encontraron los representantes dominicales por parte de la SEPI en conseguir apoyos para hacer presidente a Simón.
Las fuentes consultadas afirman que en los primeros momentos, el ‘bloque’ de los vocales independientes no quiso dar su brazo a torcer y dio un no generalizado para nombrar a Simón: la coordinadora de los independientes, Virgina Arce, más Teresa Busto, Belén Amatriain, María Aránzazu Díaz Lladó, Eva María Fernández Góngora, Josep Oriol Piña Salomó y Bernardo Villazán.

Ahora bien, tras la irrupción de la propia presidenta del organismo estatal, Belén Gualda, pidiendo responsabilidad para con la compañía, que ya había sufrido bastante en Bolsa, uno de los consejeros independientes cambió su voto: Villazán, que se sumó al grupo compuesto por los tres dominicales de la SEPI (Juan Moscoso del Prado, Antonio Cuevas y Miguel Sebastián), el CEO de Indra, el dominical de Amber Capital, propiedad del inversor Joseph Oughourlian, presidente de Prisa (Pablo Jiménez de Parga), el representante de Sapa Placencia (Jokin Aperribay) y del propio hermano de Ángel Escribano, Javier, presidente de la empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), que fue el último en apoyar a Simón.

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