El chip de Indra que multiplica la potencia de los sistemas de defensa

La compañía apuesta por el nitruro de galio (GaN) para liderar a la autonomía tecnológica europea

En un escenario de combate moderno, la supervivencia de una aeronave depende, en gran medida, de su capacidad para percibir lo que ocurre en su entorno, lo que se conoce en argot militar como consciencia situacional. Un caza que vuela a baja altura sobre territorio hostil puede enfrentarse simultáneamente a misiles tierra-aire, aeronaves enemigas y drones. Detectar y seguir múltiples amenazas en tiempo real requiere disponer de sistemas con una electrónica de muy alta velocidad y potencia, capacidades para las que los microchips convencionales ya no son suficientes. Es aquí donde entra en juego un material que se ha convertido en piedra angular de la defensa avanzada: el nitruro de galio (GaN).

Indra, una de las principales compañías tecnológicas y de defensa de Europa, ha dado un paso decisivo en este terreno. La empresa lleva años incorporando GaN en los sistemas que desarrolla, pero ahora busca no solo explotarlo, sino dominar su fabricación. Un movimiento estratégico que, según explica José Miguel Pascual, director de los Centros de Innovación de Indra Group, permitirá «multiplicar por diez la potencia de radares, sistemas de defensa electrónica, comunicaciones, satélites y sistemas de energía dirigida de radiofrecuencia, utilizados para neutralizar sistemas enemigos y drones».

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