Puig y Estée Lauder pusieron este jueves por la noche fin a las conversaciones que mantenían para explorar una potencial fusión de sus respectivos negocios, sin que las partes hayan alcanzado un acuerdo. La compañía catalana comunicó la decisión a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) mediante un hecho relevante, en el que aseguró que el fin de las negociaciones “no altera la hoja de ruta estratégica de Puig”.
Una de las razones por las que la operación no ha llegado a materializarse es la complejidad de algunas de las participadas de Puig, en particular Charlotte Tilbury. La fundadora de la marca británica de cosmética de lujo buscaba renegociar las condiciones pactadas para la venta de su participación a la compañía catalana.
Puig adquirió Charlotte Tilbury en 2020 por unos 1.200 millones de dólares (1.035 millones de euros). El grupo catalán, propietario también de marcas como Byredo, Carolina Herrera y Paco Rabanne, controla actualmente el 78,5% de la firma, mientras que Tilbury conserva una participación minoritaria. En 2024, Puig anunció su intención de incrementar progresivamente su peso en la compañía hasta alcanzar el 100% a comienzos de 2031.
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